Autor:
Isabella Fourment
Francesco Hayez, nació en Venecia en 1791 y murió en Milano en 1882. Este cuadro que mide 90 x 70 cm. Lo pintó en 1850 y hoy pertenece a una colección privada. Así ya sabemos que Francisco Hayez es un pintor italiano donde vivió y murió y la mayor parte de su obra la pintó en Milán. Fue muy importante en su época porque colaboró activamente en ese cambio o transición del Neoclasicismo al Romanticismo de la pintura italiana. De todos nosotros es conocido El Beso, era admirado por los temas que pintaba más que por la técnica. Pues él perteneció al círculo de Canova y de Ingres. Pero ante todo le gustaba pintar temas históricos, religiosos y mitológicos. Famosos son también sus retratos.
El título de este cuadro es: Storia d´Italia
Aunque también lo han llamado “Meditación sobre el Viejo y Nuevo Testamento”
Si nos detenemos en el fondo oscuro, vemos cómo resalta la belleza de esta obra, ya que hay oscuros superpuestos, el de la silla con el fondo, por ejemplo. Por lo tanto el reflejo de la oscuridad no es directo para el que lo mira.
La mujer, a la que vemos sumida en sus propios pensamientos, mirando hacia una lejanía o cercanía… Parece como si el lienzo lo dejara atrás, se saliera, se acercara a nosotros. Y le observamos que está preocupada por algo que ve hacia afuera.
En su mano derecha tiene un pergamino, un folio, que es un título, Historia de Italia… es como el símbolo del conocimiento, de lo que es histórico.
En su mano izquierda hay una cruz mortuoria. La cruz es el símbolo de Italia. De la historia de Italia.
Vemos su pecho al descubierto, bellamente pintado y muy provocativo.
Al mirar contrasta el color de este pecho con la negra cruz y verás la divergencia de los símbolos. La carne, el pecado y la muerte en esa diferencia de colores.
Se pueden pensar muchas cosas sobre este cuadro. Se ha dicho que es una alegoría de la Italia del Siglo IXX.
Si nos detenemos en la mirada de la mujer y en el conjunto del cuadro, podremos comparar un sugestivo e incluso hipnótico efecto. Ya que ella parece encontrarse entre un despertar y a la vez un adormecimiento o sopor casi sueño, como si tuviera que resolver algo importante que todavía no sabe cómo hacerlo. Pero si nos metemos más adentro de su mirada, nos encontraremos también con la tristeza, la angustia y la melancolía. Es un cuadro que puede inspirar mucha poesía. Felicito a Violeta y Carlos Lebón por escoger verdaderas obras maestras que a todos nos hacen pensar y degustar el Arte.